8 Aprendizajes que me dió la maternidad

Voces de madres - 22 de junio de 2017

Bea, 34 años, mamá de Juana.

 

Vivir el momento presente - Marmotin Paris Blog

 

1) VIVIR EL MOMENTO PRESENTE

Cuando nació mi hija me sentí prendida del misterio y la inocencia que la envolvía. Todos los recién nacidos me despiertan emociones similares, a través de ellos uno cree tener acceso a un pedacito de cielo. Las madres estamos 100% para nuestros hijos, con la mente y el corazón alineados. Los bebés nos enseñan a vivir el presente con intensidad y asombro… Heráclito decía que el tiempo es un juego que los niños juegan maravillosamente ya que viven el presente sin tener en cuenta el pasado o el futuro.

Ampliar mi conciencia - Marmotin Paris Blog

2) AMPLIAR MI CONCIENCIA
Al gestar y parir a mi hija, mi mundo se iluminó y expandió como nunca antes. Me brotó un amor y una entrega que desconocía hasta entonces. Mi vida adoptó un nuevo propósito, mis prioridades se reestructuraron y me encontré cuestionándome cuáles son los valores que me gustaría transmitirle. Convertirme en madre me abrió una ventana al alma, mis ojos y mi mirada cambiaron y se abrió ante mí, de la manera más evidente, la oportunidad de trascender y dejar una huella en este mundo.

Conectar con otras madres - Marmotin Paris Blog

3) CONECTAR CON OTRAS MADRES, EN ESPECIAL, MIS ANTECESORAS
La maternidad es la entrega más completa y desinteresada que podamos experimentar y es inevitable cuestionar qué función cumplen los vínculos en nuestra vida. Esto me llevó a conectar con todas las madres, empezando por la mía y por mis abuelas también. Mujeres ejemplares, en las que ahora me puedo ver reflejada, valorando todo lo que hicieron por mí, entendiendo sus limitaciones y su manera personal de ver y sentir el mundo. Reconozco mis propios condicionamientos y me siento más liviana al constatar que no voy a ser una madre perfecta ni quiero intentar serlo. Aprendo a gestionar mis exigencias, y empiezo a tener una empatía especial con otras madres y otros bebés que están atravesando lo mismo.

Confiar en mi misma - Marmotin Paris Blog4) CONFIAR EN MÍ MISMA
Tener un hijo es como volver a nacer, tener una segunda oportunidad para volver a sorprenderte y no dar las cosas por sentado, siendo consciente de que lo único constante en la vida es el cambio. La maternidad me invita constantemente a trabajar en mí misma para ganar seguridad y confiar en los cambios que tengo que experimentar. Me incita a combatir mis miedos e inseguridades, a enfrentar las situaciones incómodas que me impiden aceptarme y confiar en mis capacidades. Descubrí en mi interior una fortaleza de la que ni siquiera sabía que era capaz y, por otro lado, le tengo mucho más respeto a mi cuerpo, al darme cuenta del milagro que llevó a cabo.

Confiar en mi hija - Marmotin Paris Blog

5) CONFIAR EN MI HIJA Y DARLE UN ESPACIO PARA QUE CREZCA EN LIBERTAD

Se podría decir que hoy en día existen 2 grandes corrientes que definen los estilos de crianza, aunque después cada madre identifique qué cosas le resultan más a ella y su hijo para habilitar los miles de grises que hay en el medio. Por un lado está la estimulación temprana que busca que el bebé aprenda antes y mejor a través de estímulos concretos. Por el otro, la crianza natural que confía en el bebé, en su capacidad de aprender del entorno sin tener que forzar su aprendizaje. Yo me identifico más con la cultura slow y el vivir sin prisas, respetando el ritmo biológico, intelectual y afectivo que considero único y personal en cada niño. Me encuentro disponible cuando surgen sus necesidades básicas, físicas y emocionales, adoptando una postura bebé céntrica de apego y, a su vez, tiendo a no sobreestimularla en el día a día. En ese sentido, resuenan en mí las investigaciones de Emmi Pikler y María Montessori que ponen el foco en generar un entorno adecuado para cada niño, confiando en su curiosidad innata y en su capacidad de asimilación, valorando su esfuerzo y constancia para conseguir las cosas por sí mismo. Confiar en ellos y darles su espacio… la observación, la paciencia y el amor son claves.

Darme un espacio - Marmotin Paris Blog

6) DARME UN ESPACIO A MÍ TAMBIÉN PARA SENTIRME A GUSTO
La cuarentena y el temido puerperio con su montaña rusa hormonal se pueden extender más de la cuenta. No hay que alarmarse, es un período de adaptación muy necesario para detenernos y abrazar nuestra nueva condición. Ser madre es el trabajo más exigente que puede existir, demanda mucha energía física, mental, emocional. Los tiempos y las necesidades del bebé son lo principal pero también lo son las propias. Este es, sin dudas, mi talón de Aquiles, ya que me cuesta mucho separarme o delegar la crianza en terceros, por eso tan importante tener una buena red de apoyo. Los bebés nos necesitan bien y para eso tenemos que buscar las alternativas que nos funcionen mejor a ambos, generando hábitos de pausas, tomando cierta distancia y mimándose a una también para recargar energías.
Sintonizar con la naturaleza- Marmotin Paris Blog

7) SINTONIZAR MÁS CON LA NATURALEZA
Los chicos tienen una afinidad natural hacia los animales y la naturaleza, la madre tierra que nos contiene a todos. Rachel Carson asegura que “muchos niños, quizás porque ellos mismos son pequeños y están más cerca del suelo que nosotros, se dan cuenta y disfrutan con lo pequeño, que pasa desapercibido. Quizás por esto es fácil compartir con ellos la belleza que solemos perdernos porque miramos demasiado de prisa, viendo el todo y no las partes.” La naturaleza nos lleva a conectar con nuestros propios ciclos, nos estimula a abrirnos a otros seres vivos y a valorar nuestro hábitat. La maternidad aumentó mis ganas de vivir en un entorno natural.

Ser humilde y agradecida - Marmotin Paris Blog

8) SER HUMILDE Y AGRADECIDA
Por la fusión emocional que genera el binomio “madre-hija” en los primeros años, a veces me da la sensación de que mi hija entendiese todo lo que atravieso y me agradeciese a través de sus gestos. Todos mis esfuerzos valen la pena al ver sus pequeños avances, sus sonrisas y su reconocimiento. Un bebé es pura humildad y agradecimiento. Alguien humilde está abierto a dar sin condiciones y alguien agradecido percibe la abundancia que hay a su alrededor. Una se asombra de que alguien tan chiquito pueda desprender tanto amor, yo creo que eso no es más que un reflejo de lo que ella está recibiendo.