El viaje de la heroína – Parte 3: El Retorno

Voces de madres - 1 de septiembre de 2017

Por Bea, mamá de Juana

Luego del viaje, surgió el desafío de reintegrarme a mi vida ordinaria transformada. Cuando empecé a sentirme cómoda y segura en mi nuevo rol, sentí el impulso de abrirme a las demás para compartir mis vivencias y empoderar a otras mujeres que están pasando por lo mismo. En cierta forma empecé a sentir que esa necesidad de reconectar con mi alma podía unir mi camino personal con el de otras personas que por momentos también se sienten “sapos de otro pozo” al verse inmersas en una sociedad patriarcal que prioriza al individualismo y al éxito exterior, dejando escaso lugar a la introspección y a la conquista interior.

El viaje de la heroína, parte 3, Marmotin Blog Voces de madres - Ilustración Luisa Quinterno.

El viaje de la heroína, parte 3, Marmotin Blog Voces de madres – Ilustración Luisa Quinterno.

Pero el descenso es un escalón ineludible de cualquier trama, y tarde o temprano, todos nos vemos obligados a integrar y valorar lo femenino, ese costado más sensible que se traduce en nuestra capacidad de procrear, cuidar, nutrir y proteger… En este sentido, los avances en la paternidad son innegables y me emociona ver cómo los hombres participan más en la crianza de los hijos. Por otro lado, muchas veces pienso que los cambios que atravesó la mujer en este último medio siglo para obtener libertades y derechos se dieron tan rápido y de forma tan radical que todavía queda un trecho para armonizar nuestra vida de mujeres y madres.

Si bien pensamos, actuamos y vivimos de manera muy diferente a nuestras antecesoras, tengo la sensación de que al intentar igualarnos al hombre, adoptamos muchas cualidades masculinas en lugar de buscar que se nos reconozca y valorice como mujeres, con nuestras características propias. Muchas veces pienso que no sólo el sistema es el que nos oprime, nosotras mismas también, siendo como somos de duras entre nosotras, llegando a competir y a juzgarnos tanto, incluso en la maternidad.

El cumplir un papel en la sociedad nos confiere la enorme oportunidad de promover una integración colectiva de lo femenino. Maureen Murdock asegura que “el trabajo de la heroína es iluminar el mundo amándolo, comenzando por ella misma”. Lo mejor que podemos hacer para acompañarnos en este camino es amarnos más, estando cómodas y conformes en nuestra piel, y como madres entendernos, aceptarnos y respetarnos, mostrando más empatía por las demás. Porque detrás de cada madre hay una historia personal y la búsqueda de dar lo mejor de sí misma.

En definitiva, creo que el embarazo y la maternidad no nos vuelve mujeres más débiles e indefensas sino que nos hace más fuertes, más seguras, nos expande, nos enriquece, nos conecta con la vida y nos encamina para siempre en un sendero vital de superación constante. Y resulta súper valioso darnos cuenta de que no estamos solas, hay un montón de heroínas intentando conquistarse a sí mismas en un esfuerzo conjunto por recuperar esa esencia femenina que como sociedad nos puede enseñar a amar más y mejor.

 

(Gracias Luisa Quinterno por  ilustrar esta trilogía!)

Para entender la trilogía leé la  Parte 1: La salida y    Parte 2: La Iniciación