La importancia de los Abuelos

Voces de madres - 12 de septiembre de 2017

Por Lic. Sandra Palomares. Psicóloga y Doula.

Los abuelos tienen el poder del pasado, al memorizar se convierten en La gran acción del presente. Porque cuando una persona conoce la historia de su familia y de sus raíces, puede realizar una Proyección del futuro, y reafirmar su identidad. Por eso decimos que “Cuando no hay abuelos hay un gran vacío”.

Cuando un abuelo cuenta la historia de la familia a un niño le está dando mucho más, le da una dimensión del mundo.

Importancia de los Abuelos - Marmotin Blog

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Lo mejor de ser abuelos:

Cambia la relación entre padres e hijos, ahora los dos son padres. Son iguales con sus hijos, son pares. Aunque esos padres siguen necesitando cuidados maternales/paternales. Por lo tanto puede ser positivo prestar atención a las críticas del abuelo hacia los padres, porque en vez de ayudar pueden ser demoledoras. Es decir que pueden hacer sentir culpables a los padres, y esto los hace dudar de su hacer. La palabra de los abuelos es necesaria para alentar los logros de los padres, como cuando ellos eran chicos, pero respetándolos como adultos.

Si sucede que los padres tengan que retar al nieto, esto puede ser difícil pero hay que tratar de no ponerse de un lado o del otro, porque esa actitud podría hacer perder autoridad al padre, como resultado confunde al niño. Sería mucho más positivo intentar luego hablar a solas con el padre/ madre.

“Los abuelos enseñan montañas a sus nietos pero son sus padres los que los hacen llegar”

Los abuelos requieren de Diplomacia y Experiencia.

Abuelos, recuerden:

  • Aconsejar, solo cuando se lo pidan.
  • Ustedes tienen experiencia, pero hay que tratar de No mostrarse como maestros.
  • Primero ustedes son los padres de esos hijos. De ser posible feliciten a sus hijos cuando vean todo lo que hacen para ser buenos padres.

 

De la abuela Laura_A, este fue su comentario luego de leer el capítulo de La abuelidad, en el libro Palabras Grávidas, La literatura en la maternidad, de Carlos Semorile:

“Cuando mi hija mayor me hizo abuela, toda la atención estaba puesta en el niño, todo el mundo quería ver al recién nacido a través del cristal de la nursery. Yo me sentía tironeada por verla a ella, abrazarla, porque sabía cómo debía sentirse, recién parida y sin su bebé solo lo había tenido un momento apenas nació. Así que corrí hasta la habitación, y estaba, recién llegada, como un pollito mojado. La abracé, le acaricié el pelo, y ella se puso a llorar. Eso solo justificó mi presencia allí, después sí pude disfrutar de mi nieto, que me hace feliz desde entonces”.

 

 

Para comunicarte con Sandra: licenciadapalomares@gmail.com