No soy la mama ideal

Voces de madres - 1 de agosto de 2016

 

Hace un tiempo me di cuenta de que no soy la mama ideal, y les digo que fue una revelación que me trajo paz, o por lo menos un descanso.

Para mí siempre hubo una diferencia entre las “tareas obligatorias” de mamá, y las “secundarias”.

Entre las obligatorias agrupo a las que tienen que ver con el cuidado físico del niño como baño, comida, lavar la ropa, cuidar que no se suba a una mesa y salte, que no se meta en la boca nada que no deba, etc. Claro que dentro de estas tareas hay niveles de ejecución, uno puede estar una hora haciendo puré de calabaza, de zanahoria, agregarle espinaca, salsa blanca, lo que sea con tal de que el chico coma sano, o puede darle papas fritas. En general a mayor esfuerzo, menor satisfacción, ya que es probable que no se coma todo el plato saludable y en cambio sí se devore las frituras. Pero bueno, uno lo supera de a poco entendiendo que somos nosotras las que debemos enseñarles lo que les conviene.Ilustración Mariana Traverso

Si bien hay distintas maneras de hacerlas, las tareas obligatorias no son las que me trajeron más problemas de los habituales. Fue con las que yo llamo “secundarias” que sentí la presión. Fueron éstas tareas las verdaderas juezas que marcaban la diferencia, a mi entender, entre una mamá ideal o no. Llevar el chico a la plaza, jugar con él sentada en el piso, leerle cuentos, ponerle música, dibujar, pintar, jugar con masa, jugar a cocinar, disfrazarse, jugar a las escondidas, hacer un show de títeres, sonreír constantemente.

Fue eso lo que no pude sostener. Y me sentí mal.

Una mamá que no trabaja está obligada a ser la mamá ideal, a dedicarles el 100 por 100 de su tiempo a sus hijos, creía, porque “es lo único que tiene que hacer”. Les confieso aliviada que yo no pude, y que no soy una mama ideal.

Agustina, mamá de Azul y Tomás.

(Ilustración@mt.art.illustration)