#Lactancia 1 – Un regalo para toda la vida

Voces de madres - 21 de julio de 2017

Por Bea, mamá de Juana.

Llevo más de 2 años amamantando a mi hija, Juana. La lactancia me procuró un camino con muchos altibajos, pero me había hecho la idea de que tendría períodos duros. Hoy agradezco poder seguir ofreciendo mi pecho y mi leche. En mi entorno cercano suelo recibir bromas y comentarios de desaprobación pero sólo sirven para revalidar mi elección y encontrar nuevos sustentos. Aún así, no deja de asombrarme que un acto tan natural haya incorporado tantos prejuicios y que se considere revolucionario el hecho de prolongarlo más allá del primer año de vida.

Un regalo para toda la vida - Marmotin Blog - Voces de Madres

En esta foto, Antonio descansa feliz luego de comer –  Marmotin Blog – Voces de Madres

Tan sólo un 10% de madres sigue las recomendaciones de la OMS que supone fundamental que la lactancia sea exclusiva hasta los 6 meses y complementaria hasta al menos los 2 años. Con una estadística tan baja es inevitable cuestionar, ¿cuántas de las madres excluidas de ese porcentaje se verán forzadas a reprimir su deseo maternal por un entorno que no apoya ni valora a esos primeros años de crianza de la misma manera que ellas? ¿Qué cambios deberían darse para consolidar una validación social y facilitar una lactancia prolongada?

Está claro que no es lo mismo dar de mamar a un bebé recién nacido, a uno de 6 meses, a uno de 9 meses, o a uno de 1 año y medio porque las necesidades y carencias del bebé varían. Son experiencias muy dispares entre sí, pero igualmente válidas y especiales. Yo sostengo la teoría de que la lactancia nutre de manera física, pero principalmente, de manera emocional a los bebés… y a sus mamás también. Yo misma noto que crecí mucho en todo este tiempo gracias a ella. Y así estamos, aún hoy, prescindiendo de las palabras por la vida pero sosteniendo un entendimiento de lo más efectivo desde que nació.

La leche materna es natural, limpia, barata, viva, humana, irrepetible por ninguna fórmula industrial, llena de defensas, enzimas y hormonas destinadas a afianzar el vínculo entre madre e hijo. La lactancia me acompañó en distintas etapas. De entrada me permitió conocerme más, expandir mi sexualidad y recuperarme del esfuerzo físico que significó el embarazo y el parto. En momentos de tensión o desborde emocional funcionó como una fuente de empoderamiento que me conectó con esa sabiduría instintiva que tenemos las mujeres. Me devolvió la seguridad de que tengo recursos propios para cuidar y proteger a mi hija. Fortaleció mi deseo maternal y promovió que cada célula de mi cuerpo se afianzara en la maternidad.

Porque al dar de mamar no sólo entrego mis pechos, también mi regazo, mis brazos, mi calor corporal, mi atención. En ese momento todo mi pulso vital se compagina al de mi hija. Carlos González, pediatra español, afirma que la lactancia es un regalo para toda la vida. “Ahí es donde el bebé, además de comida, busca y encuentra cariño, consuelo, seguridad y atención. Lo importante de este acto es el lazo de unión que se establece, que es una suerte de continuación del cordón umbilical”. No puedo estar más de acuerdo con él. Dar de mamar es dar alimento pero por sobre todo, es una simbiosis de amor porque, ¿qué refugio más seguro y cálido puede existir que aquel que nos devuelve la fusión con nuestra madre?

Ver video “Para una lactancia feliz, informate”  acá 

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